Fecha desde: 06/04/2010
La ermita de Santa Ana es, sin duda, la obra arquitectónica más importante del municipio, ocupando una manzana completa y estando orientada hacia Jerusalen. Su construcción data del siglo XVI, iniciando su actividad como parroquia en 1555.
El templo se levanta sobre una planta salón con tres naves separadas por pilares cuadrangulares sobre los que descansan arcos de medio punto. En el exterior destaca la torre mudéjar de tres cuerpos, con machón central y cuerpo de campanas con seis vanos, en los pies del evangelio. La sacristía posiblemente es de una fecha posterior a la construcción de la iglesia. Y en las gradas del exterior se cree que hubo un cementerio.
En 1994 la ermita fue reconstruida, pero aún necesita de otros trabajos, caso de la iluminación exterior, para que tanto turistas como ciudadanos puedan disfrutar adecuadamente de sus instalaciones.
Esta actuación contó con un presupuesto de 2.255,04 €.